En el mes de julio, comenzó en Argentina la temporada invernal. Visitantes de todo el mundo, se acercan a los distintos centros de ski de la Patagonia Argentina, para practicar deportes de nieve y contemplar de los majestuosos paisajes sureños.
Para disfrutar plenamente de este tipo de viajes, hay que tener en cuenta que existen ciertos riesgos, y que una forma de evitarlos es conocerlos y estar preparados para superarlos. Para ello es necesario contar con un buen equipo; y con conocimientos teóricos y prácticos acerca del terreno, del clima y de las medidas de seguridad.
Cada vez, hay más actividades que se realizan fuera de las pistas (heliesquí, ski de travesía, ski extremo, etc.), esto obliga a aumentar las medidas preventivas y la instrucción para casos de emergencia. Fenómenos imprevisibles como avalanchas representan un peligro, saber como actuar rápidamente pude ayudar a salvar vidas. El riesgo de avalancha resulta, muchas veces, difícil de predecir, por eso, conviene siempre respetar las indicaciones sobre los niveles de dificultad de las pistas y sobre las áreas restringidas.
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La tecnología ha avanzado mucho en este terreno, desarrollando equipos de tres elementos, que facilitan el rescate. Estos equipos funcionan con un aparato emisor y receptor de señales de radiofrecuencia llamado arva, una sonda y una pala. La señal emitida por el arva de la persona extraviada, podrá ser captada por los aparatos de otros esquiadores, en cuyas pantallas aparecerán las indicaciones (distancia y dirección) para la búsqueda.
Además, la mayoría de los centros de ski, brindan capacitación sobre las medidas preventivas, y están preparados para solucionar cualquier tipo de inconveniente.
Por ejemplo en el Cerro La Hoya, Provincia de Chubut, las clases de ski para niños, incluyen juegos para que los chicos aprendan a manejar los dispositivos electrónicos que se utilizan para rastrear personas perdidas en la nieve. El Cerro Catedral, Bariloche, Provincia de Río Negro, cuenta con un equipo de 38 patrulleros profesionales, 12 auxiliares de patrulla, y un médico traumatólogo especialita en medicina de montaña. Todo el centro esta señalizado según los niveles de dificultad. Los sectores peligrosos están delimitados por cañas, cuerdas o redes.
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